

















que ya dibujaba para la Valenciana, pero no lo logró y se vio obligado siempre a dibujar una u
otra colección para Editorial Maga, para lo cual tenía que pedir permiso al propietario de la
Editorial Valenciana, pues dos absurdos y abusivos contratos lo ataban a esa empresa.
La relación de Manuel Gago con Editorial Maga no ha sido entendida por casi nadie. En
realidad, era un juego a dos bandas entre las que mi padre se vio atrapado y poco pudo hacer,
excepto sufrir las felonías de unos y otros. Creo que él no fue consciente de que lo estaban
maltratado, sólo llegó a comprenderlo en 1980, pocos meses antes de fallecer, cuando el gerente
de la Editorial Valenciana le impidió firmar un contrato cinematogrñafico con una productora
que quiso llevar a la gran pantalla a su personaje predilecto, "El guerrero del antifaz".
Volviendo a la biografía, durante los años cincuenta el tiraje de las colecciones de tebeos sufrió
ya un primer descenso; el tira y afloja entre Maga y Valenciana fue constante y hacia el final de
la década, Manuel Gago obtuvo por fin éxito con varias colecciones que publicó en Maga;
fueron "Piel de Lobo", "El Aguilucho", "Jim Alegrías" y "El Corsario sin Rostro". La primera de
ellas fue "Piel de lobo", en 1959. El éxito de la misma contrarió tanto al gerente de la
Valenciana, Juan Manuel Puerto, que obligó a mi padre a elegir entre Valenciana o sus
hermanos. Mi padre eligió a sus hermanos, que parece que pasaban por malos momentos ya que
sus dibujantes se habían fugado en masa a Editorial Bruguera, que pagaba más, y como
represalia, el señor Puerto lo apartó de la única colección que dibujaba entonces para ellos, "El
Guerrero del Antifaz", y se la entregó a Matías Alonso. Aquí debió resolverse el fatídico
contrato que encadenaba a Manuel Gago a esa editorial, pero muchos años después un juzgado
de Valencia, de cuyo nombre y número de sala prefiero no acordarme, dio validez a tan absurdo
papelorio. Invito al lector a consultar la sección "Sus editores" de este sitio web para conocer
más de este asunto.
Matías Alonso realizó unos 100 ejemplares de la serie, tras lo cual la Valenciana volvió a
ofrecer la misma a su creador, sin duda por motivos de dinero, aunque claro, no se puede
asegurar. A partir de 1961, la venta de todas las series fue cayendo más y más. Las causas: es
fácil atribuir este hundimiento a la acción de la Censura, más cerril, arbitraria, ñoña y absurda
que jamás lo había sido, y a la televisión, que había iniciado sus emisiones en 1956 y que
ofrecía programas infantiles y películas de aventuras.
En 1966, finaliza la serie de "El guerrero del antifaz", y aunque Manuel Gago tenía el "derecho"
de estar atado de por vida a la Editorial Valenciana, esta le cierra sus puertas sin más. ¿No
tendría que haberse resuelto el contrato de referencia una vez más? Pues no, parece ser que no, a
los ojos de la "justicia".
Mi padre decidió probar suerte a la desesperada creando y editando por su cuenta varios
personajes, "Jimmy, reportero audaz", "Cameron Kid", "Halcón
Manuel Gago García por Manuel Gago Quesada
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