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La Censura
Don Manuel Gago García
por Manuel Gago Quesada
Que la Censura del régimen católico-fascista afectó a la calidad artística de las publicaciones
infantiles y juveniles que se publicaron en su época es un hecho aceptado por todos, excepto por
quienes ejercieron como censores. No obstante, hay que distinguir varios periodos en los que se
dio una mayor o menor virulencia censora.
Los años cuarenta exaltaron sobre todo las "virtudes" nacionalistas y "heróicas" encarnadas por
los vencedores de la Guerra Civil, y era relativamente fácil lograr un producto atractivo siempre
que se hiciese mención o se exaltasen tales cualidades; es decir, la violencia extrema era bien
tolerada por los censores siempre que se ejerciera en nombre de los valores patrios contra los
enemigos de dichos valores, o contra duros criminales merecedores de los más severos castigos;
esta tendencia se mantuvo a lo largo de los años cincuenta con más o menos altibajos según el
gusto del censor de turno.
En mi opinión, "El guerrero del antifaz" salió bien librado de los efectos negativos de la acción
censora debido a que erróneamente fue considerado como un paladín representante de los
valores católico-franquistas; en cierto modo hay períodos de la obra en que algún lector puede
apreciar tales valores en la misma, y por ello aclaro que las publicaciones de la Valenciana
sufría una doble censura, la oficial y la de la misma editorial, que era más dura que la primera,
por lo que guionistas y dibujantes tenían que pensar mucho para agradar al señor editor.
En los años 60 entra en acción una nueva plantilla de censores y censoras pre-concilio Vaticano
II, que con sus disparatadas directrices y prohibiciones, consiguió hundir definitivamente a los
tebeos; sepa el lector que los héroes se veían obligados a disparar sin armas, con los dedos, que
los espadachines carecían de espadas, que las chicas tenían que ir muy tapaditas, que el
vocabulario de los criminales había de ser exquisito y refinado...esto y el inicio de las
emisiones de TVE, que emitía programas infantiles y semanales de aventuras, en las que la
censura sí que permitía el uso de las armas y la violencia, sí, esta injusta discriminación, fue
también determinante en propiciar el definitivo final del tebeo español de aventuras.
Jimmy, reportero audaz, 1966
Reedición a color de "El guerrero del antifaz", 1972
Reedición de "Purk, el hombre de piedra", 1974
Nuevas aventuras del guerrero del antifaz, 1979
Reedición de "Piel de lobo", 1980
Reedición de "El guerrero del antifaz", 1981
Reedición de "El espadachín enmascarado", 1981
Reedición de "El aguilucho", 1982
El halcón trovador, 1992